Mi nombre

La historia de mi nombre

A

Андрей

Me nombraron, con mucha ilusión, mi padre y mi madre como ‘Andrei Nicolá‘ un domingo 3 de abril de 1983. Mi padre siempre me explicaba mi nombre imitando el movimiento de una ola con su mano a la vez que decía mis dos nombres. Aún así, me he criado como un ‘André‘ en la boca de mis padres. ‘Andi‘ me decía mi abuelo de manera cariñosa. Y en las calles de Tenerife con mis amigos siempre fui ‘Andréh‘, con la ‘h’ aspirada sustituyendo una potencial ‘s’ la cual no pronunciamos en dialecto canario. Sonaba casi igual, así que me sentía cómodo aunque me obligaba a especificar siempre que mi nombre era como Andrés pero con ‘j’ al final en vez de ‘s’ y esa era la parte sencilla, luego tocaba deletrear el apellido. Algunos amigos optaban por la versión inglesa y me decían ‘Andriu‘ de Andrew. En España me tronaron jotas como serruchos y ya no solo me tocaba explicar lo de la ‘j’ en vez de ‘s’ sino también cómo lo digo yo y cómo es en realidad y toda la historia. El primer día de trabajo siempre daba para al menos diez minutos para explicar cómo me llamo. De ahí la gente empezó a decirme ‘Andrei‘ y ahora ya me siento aludido cuando me lo dicen. En Perú de nuevo me escriben ‘André‘ en Starbucks.

En resumen, a ti como lector te lo pongo fácil, llámame como consideres dentro de esta amplia gama de opciones menos insistiendo en la ‘j’. No me llames Dolores, llámame André, Andrés, Andréh, Andrei, Andrej.